El wild se muda de rodillo y con él se muda la ronda
Cuando entra un ganador, es entonces cuando la mecánica de premios se pone en marcha. A todos los símbolos excepto al scatter puede reemplazarlos el wild. Dónde aparece importa tanto como lo que sustituye. La diferencia es que en el Base Game el wild solo asoma en los rodillos 2, 3 y 4; en el Free Game, en cambio, asoma en los rodillos 1 y 5. Los wilds, en la práctica, se mudan a los extremos de la cuadrícula durante ocho giros y después vuelven al centro. Por combinación de símbolos, solo se paga la combinación ganadora más elevada. Eso mantiene el recuento corto incluso cuando la pantalla se llena de coincidencias.
Lo que hay debajo del telón es una tragaperras de 5 rodillos con 243 formas de ganar y una sola función que perseguir. Aquí lo especial está en el wild, que cambia de rodillos según la fase del juego en la que estés. Cuando el desarrollador KA Gaming descorre el telón de Golden Bull, siempre es un enorme acontecimiento. Que KA Gaming se ha construido una fama de brillantez innovadora, probablemente coincidiría la mayoría, y algo especial cada vez han llegado a esperar (si no a reclamar) los jugadores.
| Fase | Rodillos con wild |
|---|---|
| Base Game | 2, 3 y 4 |
| Free Game | 1 y 5 |
Por no ser de los que se duermen en el triunfo previo, KA Gaming se gana el respeto. El juego que resulta de eso es directo: eliges apuesta, giras y esperas a los scatter. En cambio, en su estudio el equipo ha estado ocupado cocinando nuevas maneras de divertir a un público de apuestas ávido de novedad. Lo que probé fue la versión demo, con la apuesta fija de principio a fin.
Golden Bull demo — lo poco que la pantalla te deja tocar
Un diseño nuevo, y a la vez conocido, lleno de oro junto con una zona de menú clásica para regular las opciones: eso revela la primera mirada del juego. No hay mucho más que tocar, y esa es una decisión de diseño tanto como una carencia.
Al arrancar el juego, llega una cuadrícula de 5 rodillos que parece estar instalada dentro de algún tipo de artefacto retro de aspecto elegante. La primera impresión dura poco: en dos giros ya sabes dónde mirar. Esta es una tragaperras puramente de 243 formas de ganar (aunque con un giro, como verás). El giro está en dónde puede caer el wild, y eso no se ve hasta que entra la ronda de bonus. Eso significa que todos los símbolos excepto el scatter pagan de izquierda a derecha en las posiciones activas. No hay líneas que activar ni patrones que memorizar, solo posiciones consecutivas desde el rodillo 1. En cambio, cuando los símbolos coincidentes se conectan de izquierda a derecha, suceden los ganadores. En mi sesión eso ocurrió en 112 de los 460 giros jugados.
Al echar un ojo a la tabla de pagos, se revela un conjunto de símbolos de pago bajo: 'A', 'K', 'Q', 'J', '10' y '9'. Son seis, y ocupan buena parte de lo que verás caer en cada giro. La cantidad de esos símbolos de pago bajo en la cuadrícula puede recortarla elevar la apuesta. Es la única decisión con consecuencias mecánicas que el juego te deja tomar. Ayudando a juntar las combinaciones hay un símbolo wild.
Golden Bull es sin duda un juego volátil. En mi sesión hubo una racha de 14 giros sin premio, que terminó en el giro 344. No tan volátil, eso sí, como algunas de las otras propuestas del catálogo de KA Gaming. De los giros que sí pagaron, 55 devolvieron menos que la apuesta. Aquellos escarmentados por anteriores tragaperras de altísima volatilidad de KA Gaming se alegrarán de ver que han apuntado a un modelo matemático algo más benévolo.
¿Cuánto pagaron los tres Free Game que caben en 460 giros?
Casi todo lo que el juego guarda para ti está en un solo sitio. La función estrella es una ronda de Free Game. A mí me salió tres veces en 460 giros: en el giro 45, en el 63 y en el 211. Se activa cuando asoman 3 símbolos scatter en cualquier posición de los rodillos (el scatter solo asoma en los rodillos 1, 2 y 3): se otorgan 8 giros gratis, jugados con la misma apuesta que el giro que los activó. Esas tres rondas pagaron 3.608,00, 3.872,00 y 4.312,00, es decir 41,0x, 44,0x y 49,0x la apuesta. Además, en los rodillos 1 y 5, en lugar de en los rodillos 2, 3 y 4, asoma cualquier wild logrado en el Free Game. Ninguna de las tres se volvió a activar desde dentro, así que ocho giros fueron ocho giros.
| Giro | Pago | Múltiplo de la apuesta |
|---|---|---|
| 45 | 3.608,00 | 41,0x |
| 63 | 3.872,00 | 44,0x |
| 211 | 4.312,00 | 49,0x |
Durante el Free Game, al lograr 3 símbolos wild apilados en los rodillos 1 y 5 a la vez, se activa la función respin. Pide, por tanto, que los dos rodillos donde el wild solo existe durante los giros gratis se llenen enteros al mismo tiempo. Bloquea los rodillos 1 y 5 y vuelve a girar una vez todos los rodillos libres. Es un intento y no una cadena: un respin, y de vuelta a la cuenta de los ocho.
Mirar 243 formas a la vez y rendirse a la mitad
Como con cualquier estreno de KA Gaming, sale la lupa para una revisión minuciosa. Lo primero que se nota es lo poco que hay que decidir aquí. Al principio, el juego puede dar la impresión de ser un poco elemental; pero Golden Bull es una de esas tragaperras que te van conquistando. El giro 459 lo resume bien: 120,00 con un wild en el rodillo 2 cerrando una forma de símbolos bajos.
Después de unas cuantas sesiones, incluso puede convertirse en un cierto deporte procurar identificar rápidamente cualquier combinación ganadora antes de que el juego la destaque. Con 243 formas activas hay bastante que mirar en cada giro. Es tonto, pero bastante divertido. Yo lo intenté durante un buen rato y acabé esperando a que el juego lo hiciera por mí. Y particularmente arduo cuando tienes delante lo que parece un millón de símbolos de pago bajo alineándose de izquierda a derecha: puede ser todo un espectáculo.
Un mundo singular en el que es sencillo, y divertido, perderse: eso ha labrado KA Gaming. Si lo que te trae es el motivo taurino, Books & Bulls de Gamomat comparte esa imaginería, y Golden Genie de Fa Chai tira del mismo tema dorado. Al mismo tiempo, el enfoque minimalista puede sentirse como una de esas fiestas donde todo el mundo viene vestido de blanco. Aquí no hay contadores que llenar ni tablas de coleccionables: entras, giras y esperas los scatter. Divertido, seguro, pero con un poco de carencia de personalidad.
Pero, por otra parte, con algo tan ingenioso como el respin no necesitas todos los ornamentos extra, y el motor de juego sostiene el juego impecablemente. Lo dejé correr sin tocar nada durante toda la prueba. En mis 460 giros a 88,00 de apuesta el saldo bajó. El punto más alto fue 105.676,00 en el giro 63, y el más bajo, 88.859,20. De un saldo inicial de 100.000,00 me quedé en 91.786,40, un retorno del 79,7 %, con 112 giros pagados de 460 y una racha seca de 14 giros. Son las cifras de esa tirada concreta y de ninguna otra. El juego base también paga: en el giro 415 llegó mi mayor ganancia de 4.840,00 (55,0x la apuesta). Fue el único giro de la sesión que pasó de 50x. Pero en el Free Game se produjeron los mayores pagos, donde tres rondas de 8 giros gratis me dejaron 11.792,00, el 37 % de todo lo ganado. Con tres rondas en 460 giros, la espera entre una y otra es parte del juego.
La dinámica distinta que hay en juego aquí la apreciarán los aficionados que puedan desconfiar de otra tragaperras de volatilidad extrema, o de un sistema de recolección arduo. El ritmo es tranquilo mientras esperas los scatter, y luego todo se concentra en ocho giros. En general, Golden Bull puede no ser impecable, pero es difícil de criticar. Es una tragaperras sencilla, bien montada y con una sola idea que defender, y la defiende. De la nada ha salido el equipo con otra tragaperras innovadora, dándole un giro ingenioso a su mecánica de wilds. Que el wild cambie de rodillos según la fase es un detalle pequeño que reordena toda la ronda de bonus. Si el respin estallará queda por verse. Es la función que más me habría gustado ver y la única que la prueba no me enseñó. En mis tres rondas de Free Game nunca cayeron 3 wild apilados en los rodillos 1 y 5 a la vez, así que no llegué a verlo.